Etapa 31: Sarria a Portomarín

A las seis en punto suena el despertador, nos disponemos rápidamente a prepararnos, ducha, cremas, ropa y dejar la maleta preparada y cerrada para bajar a recepción.

A las 7:00 ya estamos abajo con la maleta preparada, estaba Luci y Paco esperando que abrieran el salón del desayuno, casi al mismo tiempo llega Celia y Paco, fuimos los primeros en entrar a desayunar, nos indicaron la mesa y listos, todos a sentarnos.

El desayuno lo calificaría con un ¨muy normal¨ zumo de bote, fruta, pan, café con leche, algo de fruta y poco más, desayunamos sin prisas y con una charla tranquila, nos acompañaban tres guiris mayores que con un good morning se presentaron y se sentaron en la mesa de al lado.

Terminamos en un ratito y salimos del hotel en nuestra primera jornada de caminata, estaba totalmente oscuro a las 7:30, avanzamos en la calle lateral al hotel hasta coger el camino.

Que bien, llegó a mi memoria el último año que hice este camino acompañada por mis Padres con la títi y Paco, que buenos momentos, el tiempo está fantástico, cruzamos las vías del tren y para nuestra sorpresa, que no recordábamos bien, llego la primera super cuesta. La verdad que me gustó hasta este despropósito, sabes por qué? Porque hace 9 años sí que me costó subir este desnivel y aunque parezca mentira, ahora con más edad subes como si nada, la realidad es que nos preparamos más el camino.

La mañana ha sido de disfrutar del camino, vimos caballos, vacas, ovejas, algún gatito y poco más, el tiempo super agradable hasta bien entrada la mañana, cuando toco hacer el 2º desayuno, que por cierto, la camarera era de la Isleta, en esa hora que paramos cambió a muchísimo calor. Las chicas optamos por café y coca colas, los chicos por la misma bebida pero se comieron bocatas de tortilla francesa, lomo con queso y jamón serrano con queso, tremendo bocata, se quejaban de que era muy grande pero la verdad de lo buenos que estaban no quedó ni las migajas, a Pepe le fue más fácil puesto que yo le pedí una puntita del bocata suyo ¡que bueno estaba!.

Cuando terminamos, comenzamos a caminar y seguir disfrutando del camino, hoy atravesamos parajes de cuestas, llanos y bajadas. A los laterales: higueras, manzanos a mansalva, millos y muchas avellanas, estaba todo el suelo lleno de manzanas y avellanas que se caen de manera continua de los árboles. Alguna mora, pero prácticamente muy pocas, también nos sorprendía ver hierba huerto salvaje, el olor era muy impactante, pero nos gustaba.

Hacia demasiado calor a lo largo del camino, tuvimos que parar para comprar bebidas refrescantes pero esta vez sin sentarnos, continuábamos la marcha. Ya a las 13:30 todavía nos faltaban unos km, pero avanzábamos tranquilos a pesar del calor, eso sí, poco se habla después de unas horas caminando y con calor menos, creo que lo agradecemos todos para tener un ratito de pensamiento individual.

Cuando divisamos Portomarin dijimos ahí lo tenemos, pero teníamos que seguir avanzando, bajamos un gran trecho y luego cruzamos el puente de entrada, fantástico aire fresco en ese trecho a pesar del calor. Finalizado el puente sobre el rio, nos esperaban unas escaleras tremendas de entrada al pueblo, según el dicho hay que subirlas sin mirar hacia atrás para conseguir el amor de tú vida, entiendo que nosotros lo llevamos con nosotros, aún así subimos sin mirar hacía atrás. Subimos tranquilamente todo de seguido. Hy que decir que este pueblo está cuesta arriba , es decir, todo son subidas, la verdad que después de la caminata no agrada pero es lo que hay, nos dispusimos a buscar un restaurante donde comer y sin quererlo llegamos al que habíamos comido en los dos caminos anteriores.

Un lugar sencillo y muy agradable, nos pedimos unas bebidas y esperamos a Paco Reyes que prefirió ir antes al hotel a soltar la mochila, el resto preferimos ir a sentarnos y tomar algo fresco.

Por supuesto, nos iniciamos comiéndonos el primer menú del camino, que me gusta!. Pude disfrutar de un caldo gallego y chuleta de cerdo, otros decidieron filete de ternera, melón, salmón y ensaladas, con un buen vino y postres de la tierra.

El camino me gusta por todo lo que significa, la gastronomia es super importante y el que esté dispuesto a comer de todo y dejarse llevar por lo local, estoy segura disfrutara. Después de disfrutar de un espléndido almuerzo nos vamos al hotel a descansar, baño y relax.

Por la tarde salimos a dar un paseo por el pueblo, 100% peregrinos y todos los negocios especializados en el camino.

Aprovechamos para poner el sello en la Iglesia del pueblo, por cierto, parece un castillo, un edificio muy cuadrado y con una línea elegante, no parece tan antiguo como lo es.

Tomamos unas copas y nos fuimos a cenar en el mismo sitio que almorzamos, esta vez unas raciones de raso, chipirones, ensalada, pan gallego y unos buenos Godello y Mencía para acompañar.

Casi sin darnos cuenta son prácticamente las 21.30, volvemos al hotel a descansar, mañana nos toca Palas de Rei y hay que hacer unos 26 km.

Solo decir que hoy lo hemos pasado genial, un ratito de caminata, diversión y descanso, el camino está siendo muy diferentes a los anteriores pero muy bien, no es lo mismo hacerlo dos que hacerlo 6. Estamos super felices de estos ratitos en familia.

Así que solo queda decir Buen camino.

A seguir avanzando hasta Santiago…

Escrito por Sonia.

1 comentario en “Etapa 31: Sarria a Portomarín”

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