Etapa 22: San Martin del Camino a Astorga

No podía dejar de deciros que ayer nos alojamos en una casita rural muy bonita, antiguo molino restaurado hace unos 20 años por Mercedes y Maxi, unos anfitriones Leoneses pero que siendo muy jóvenes decidieron emprender su vida en Madrid y pasado muchos años exactamente con cincuenta y pocos optaron por cambiar su vida y regresar a León para acompañar en los últimos años de vida a sus padres. Decidieron entonces comprar un molino destrozado y rehabilitarlo para casa rural, es precioso y muy confortable, cuando llegamos lo que más nos sorprendió era donde estaba ubicado sobre un riachuelo y frente a las vías del tren que pasaba por allí varias veces prácticamente sin hacer casi ruido, se escuchaban más los pájaros que cualquier otra cosa.

Con sus 72 años Mercedes me recordaba a mi madre, delgada, activa y no paraba de hacer cosas y Maxi su marido con 77 a la espera de lo que ella le iba diciendo, una pareja entrañable pero algo cansada ya de gestionar esa gran casa rural, nos comentaban que la tenían a la venta y querían regresar a Madrid pues allí vivían sus dos hijas y sus nietas, ya habían muerto sus padres así que nada les ataba a León.

Aprovechamos la tarde para pasear por el exterior de la casa y disfrutar del fresquito y las vistas, tenían muchos detalles que hacían que te sintieras muy a gusto, una chimenea con madera de chopos que como decía Maxi se consumía rápidamente en la chimenea, pero era gratis y había mucha. había cositas muy bonitas, cuando Mercedes nos dijo que habría 6 huéspedes más y que la cena sería a las 19:30 Pepe y yo nos miramos y dijimos vale! Pero realmente nos parecía pronto, pero lo que toca en estos viajes es adaptarte un poco a todo y a la vida rural del sitio.

Sobre las 19:00 salimos a pasear y olfatear un poco todo lo que nos rodeaba, lo pasamos genial haciendo fotitos de todo y charlando, tuve tiempo hasta de disfrutar de un remo, recordé cuando era niña jaja, casi sin darnos cuenta estábamos ya sentados frente a la chimenea charlando y hablando con Maxi, mientras ponía la mesa para la cena.

Al poco tiempo bajo Henri un Holandés que nos sorprendió por lo deportista que era, había venido desde Sicilia en bici y se dirigía a Santiago, su mujer Helen conducía el coche que le servía de asistente, podrían tener más de 70 años, pero seguro que los dos estaban más en forma que nosotros, el nos comentaba que hacía unas semanas había corrido una maratón de 42 km, la verdad que flipamos, ya les decía yo que mi hijo con 25 le encantaba el running, ellos tenían dos hijos uno de 45 y otro de 46.

Se nos unió una pareja Filipina el llamado Benji y ella me encantaría decirlo pero me pareció un nombre tan raro y difícil que mejor ni nombrarla , era muy maja y divertida, aunque la oímos llorar durante la tarde y recibir varias llamadas desde Arabia , al parecer su hijo venia a acompañarles en el camino y se quedaba a dormir con ellos , la sorpresa fue que perdió el vuelo y entonces les llamó para ver como lo podía solucionar y estuvieron toda la tarde con ese trajín, aunque en la cena no mostraron tristeza, imagino lo que estarían pasando los pobres.

Mercedes ya nos había comentado qué si hablábamos inglés porque todos los hospedados eran de fuera, dijimos que no mucho pero qué sin problemas, así que pasamos una velada divertida hablando todos en spaninglish poniéndonos al día de todo. Un ratito agradable, y por cierto una cena super sencilla y para nada contundente pero se notaba que Mercedes lo había hecho con cariño.

Nos despedimos hasta el desayuno y nos fuimos a la cama, Pepe me comentaba la jornada del día y lo bien que habíamos realizado el primer día, la verdad que avanzamos sin problemas, la noche se hizo larga, en este tramo los desayunos los ponen tarde a las 8:00 con lo cual para nosotros que nos gusta madrugar se hace eterno, no necesitamos ni despertador a las 7:00 arriba, ducha , prepararnos y bajar al desayuno, para nuestra sorpresa ya todo en la mesa, todo muy sencillo, rebanadas de pan con mantequilla y mermelada, café con leche, zumo de naranja además de unas magdalenas y yogurt, esto último ni lo comimos ya se nos hacía mucho.

La pena que no nos pudimos despedir del resto de huéspedes. Terminamos y nos llevó Maxi al punto de recogida, no sin antes comentarnos durante el camino que en Castilla hay unos 1997 pueblos aproximadamente y muchos de ellos de no más de 200/300 habitantes.

Cuando nos dejó, nos despedimos con un abrazo y besos deseándole lo mejor, que vendieran rápido y pudieran irse a Madrid con sus niñas.

Ya eran las 8:30 y comenzamos la caminata del día unos 23 km, el tiempo hoy nos ha acompañado bastante, ha estado fresquito para caminar bien.

Cuando comenzamos, lo que más nos sorprendía son los bichitos mañaneros que salen de la hierba a zona seca, caracoles, gusanos, etc, hoy la cosa fue curiosa porque veíamos pequeñas montañitas rojas y resultó ser como nidos de hormigas, todo un sendero lleno de estas montañitas, curioso de ver.

A lo lejos se veía algún caminante, lo que más sorprende en este camino es que no hay muchos peregrinos, realmente somos pocos, por muchos momentos caminamos muchos km sin ver a nadie. Hemos atravesado varios pueblos pero el que más nos ha gustado es el de Hospital de Orbigo, con un puente super chulo y muy bonito.

Lo que sigue sorprendiéndonos es que en plena Semana Santa todas las iglesias están cerradas, casi no llevamos sellos de iglesias, los que llevamos son de bares, restaurantes y donde dormimos son los que tenemos en la cartilla de peregrinación, lo que hay.

En el camino de Santiago no te sorprenderá encontrarte desvíos en determinados pueblos que llegan al mismo destino pero te ofrecen ir por unos pueblos o por otros, nosotros lo tenemos claro la opción siempre será el camino original, no hay discusión en este sentido, de ahí que en la jornada de hoy caminemos como 10 km por un sendero pegado a carretera, nos seguían unas chicas, y así hasta el km 18 en que se unieron las dos bifurcaciones.

Lo bueno de hacer esto, que al final vas por el camino original, no por donde quieren algunos que vayas, el camino es para hacerlo de forma tranquila, sin agobios, ni prisas, ni tan siquiera pasar por pueblos de manera comercial que no necesitas pasar.

El snack hoy fue sentados en una parada de autobús (guagua), disfrutando de unos lacitos dulces de Semana Santa que habíamos comprado ayer en una panadería, no tuvimos otra opción, pues no había nada donde poder tomar algo.

Después del refrigerio seguimos avanzando, subiendo alguna cuesta, aunque ha sido raro pero real, en Castilla alguna hay, desde nuestro camino se veía como una familia podaba sus parras, realmente todavía no hemos visto muchas áreas plantadas o trabajando como en el camino pasado.

Casi sin darnos cuentas llegamos al pueblo San Justo de la Vega era el penúltimo antes de llegar a nuestro destino final Astorga, justo cuando llegamos le comenté a Pepe que tocaba parar y tomarnos algo, así lo hicimos, entramos en el bar del pueblo que estaba super lleno y nos pedimos coca cola y cañita, nos dieron la tapa que acompañaba a la bebida, mi cabecita ¨Super Sandwich de Ensaladilla¨ en realidad no lo comimos pues nos parecía tremendo y era ya casi las 13:00 pasadas, teníamos previsto llegar a Astorga y comernos el Cocido de Maragato, lo más típico de este lugar tan bonito.

En cuanto terminamos nos dispusimos a realizar los últimos 5km, bajando y en plano avanzábamos hasta ver Astorga cada vez más cerca en lo alto, llegando nos dispusimos a cruzar el puente de las vías del Tren y vimos pasar un Tren tirando de muchas bombonas enormes, todavía me sorprende ver estas cosas a las que no estamos acostumbrados.

La última subida ya nos ponía en la ciudad, que bonita se veía la Catedral, parece de Disney, además al lado justo la casa Gaudi, me parece una maravilla ver estas cosas en estos sitios recónditos.

Mientras avanzábamos comentábamos donde comeríamos el Cocido Maragato y justo nos encontramos el restaurante que había visto Pepe, el mejor sitio para comerlo, dudamos si entrar pues íbamos del camino y con las pintas de caminar todo el día, cuando lo hicimos vimos que era un restaurante super chulo y muy bonito, pedimos si podíamos comer y muy amablemente nos dijeron que sí, que alegría, por momentos dudé pero está claro que son gente muy empática.

Nos guiaron a la mesa 28 y pedimos el Menú Maragato, era lo único que daban en el restaurante, no tuvimos que elegir nada, es raro este Cocido pues es diferente al que se come en Madrid, primero las carnes (lengua, oreja, pollo, chorizo, ternera, etc) y luego después de comer esto te traen los garbanzos y la berza (como pure), el tercer vuelco es la sopa con fideos, todo regado con un buen tinto Mencía.

En mi vida he comido tanto, pero no era el final, el postre no era discutible, natillas de la casa como con un sobao o trozo de queque y para rematar café o infusión.

Salimos super llenos, pero contentos de probar la gastronomía del sitio, es lo que más nos gusta de los lugares que visitamos, muy majo el camarero asignado a nuestra mesa, se preocupo mucho de atendernos y si nos había gustado, se lo agradecimos mucho.

Después nos dirigimos a nuestro sitio de dormir hoy justo al lado de la Catedral, donde reposaremos y saldremos a dar un paseo de tardeo para conocer más de la ciudad.

Deseando llegue Mañana que será nuestra tercera jornada, nos dirigiremos a Rabanal del Camino, seguro un día espectacular para disfrutar.

Mañana más, Buen camino.

11 comentarios en “Etapa 22: San Martin del Camino a Astorga”

    1. Muy bonito el sitio donde se quedaron a descansar, todo verde con el río y campestre. Se les ve en buena forma.?

  1. Que bonito el hotel me encanta esos sitios! Y el cosido que buena pinta tiene hay que disfrutar del camino y también de la comida rica de cada sitio! A x otro tramo más buen camino

  2. Que bonito ???. Chacho chacho se comieron toooooo eso ???? tenía una pinta. A disfrutar de otro día ?? y cuidado con los bichos.

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